martes, 5 de julio de 2011

Sobre este BLOG

Teología Progresiva es la respuesta a una necesidad, una necesidad básica para todo creyente que es alcanzar la libertad por medio de la verdad, la verdad de las sagradas escrituras expuesta desde una perspectiva cultural e histórica que quita velos y rompe cadenas de tradición. Tradición que como el yugo de los antiguos fariseos muchos tienen por precepto aun en contra de la propia Escritura.
¿Y cómo es esto que algunos siendo estudiosos de las escrituras van en contra de ella por su propia voluntad?, nada más alejado de nuestra intención que lanzar tal acusación, pues no es el resultado de una decisión voluntaria sino los efectos de los sistemas de este siglo en medio de los cuales nos movemos.
En el siglo XV el Espíritu Santo promovió un despertar de algunos que vieron con desagrado como los sistemas religiosos durante casi un milenio habían aletargado el espíritu verdadero de las buenas nuevas. Entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, nuevamente la estructura religiosa mundial fue sacudida con el surgimiento de diversos movimientos como el pentecostal y los unicitarios entre otros.
Hoy día, al iniciar la segunda década del siglo XXI, entre la comodidad y el materialismo que invade nuestras iglesias, nuevamente se oye la voz que clama "preparad el camino al señor, enderezad las sendas1"  y “Deteneos en medio de los caminos, y mirad; Y preguntad por los senderos antiguos, Y dónde está el camino bueno, y andad por él, Y hallad descanso para vuestras almas2”.
Ahora al estar parados en el cruce de los caminos, el creyente enfrenta una decisión entre dos posibilidades:
Confiar en el progreso de la fe como un camino en constante evolución que se adapta a los tiempos y las sociedades, amoldándose a las necesidades de cada época y cultura.  O bien
Reconocer que el propósito del discípulo es seguir al Maestro donde sea, con valor y entereza, teniendo como meta alcanzar la plenitud del Hijo de Dios, viviendo la vida del Ungido en su propia vida. Una vida de sacrificio y esfuerzo donde la mano firme del alfarero trabaja el barro del creyente para hacerlo una vasija de acuerdo al molde de aquel que murió y resucito al tercer día. Entendiendo que la Gran Comisión es una labor de replicación, no de evolución.

Teología Progresiva emplea como herramienta de trabajo la Hermenéutica Histórico-Gramatical, cuyo objetivo no es entender lo que dice la escritura sino descifrar el significado de las palabras del texto sagrado en el momento histórico, cultural y religioso en que fueron enunciadas. Esta metodología de trabajo se hace necesaria por la distancia histórica y cultural que existe entre el texto y el contexto moderno, cuando en muchas ocasiones la terminología bíblica posee un significado contextual distinto en nuestra cultura.
La Hermenéutica Histórico-Gramatical consiste pues en estudiar el contexto histórico, social, cultural, personal y religioso de cada libro de las Escritura intentando descifrar las ideas subyacentes a la palabra escrita, para orientar de esta forma la interpretación y evitar malos entendidos tanto en la traducción como en la Homilética, y así obtener acceso a multitud de verdades que durante mucho tiempo han estado veladas y que en este postrero tiempo han de salir a la luz a fin de preparar a la novia para su boda. "..., pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios y emblanquecidos y purificados, pero los impíos seguirán procediendo impíamente y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.3
1 Mateo 3:3 RV95
2 Jeremías 6:16 RV99
3 Daniel 12:9-10 RV99

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